QUESTION: Traditional SPANISH language sermons and catechetical sources?

A question to the readership…

Do you know of sites and books which have sermons in Spanish for the traditional Roman Rite?   Catechisms?

Is there anything like the Baltimore Catechism in Spanish?

You can find materials in abundance for English.  Sources for sermons in Spanish?

Also, some years ago I posted here about the printing by the Angelus Press of a Latin/Spanish hand missal for the older, Traditional Latin Mass.  HERE   –

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About Fr. John Zuhlsdorf

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11 Responses to QUESTION: Traditional SPANISH language sermons and catechetical sources?

  1. PTK_70 says:

    Here’s something on Facebook: https://www.facebook.com/Homilías-dé-Misa-Tradicional-139648886415380/

    And while I have the comment box up, I’d just like to suggest that offering the traditional Roman Rite Mass with a Spanish homily will be of great service to our Mexican and Hispanic brothers and sisters in the United States. The Traditional Roman Mass may be the quickest and simplest way to reconnect these souls with their Catholic cultural roots. The 8am Sunday Mass at St Catherine of Siena in Phoenix left an indelible impression on me. Hundreds of Hispanic faithful – men, women, children, young and old – worshipping God according to the usus antiquior. And what would it take to make this happen elsewhere? A priest conversant in Latin and the Traditional Roman Mass, plus a deacon who can speak Spanish to deliver the homily. Bam.

  2. cengime says:

    I have gleaned from catalogues that a bilingual English-Spanish edition of the Baltimore Catechism was once published by St Anthony Guild Press, and if anyone wants to look for a copy, I wish them luck. The Spanish catechisms that were in most common use from the 17th Century up to Vatican II were the Catecismo del Padre Astete and the Catecismo del Padre Ripalda. The SSPX in Spanish-speaking countries apparently uses the Catecismo Mayor de San Pío X. All three can be easily found online, as well as a Spanish translation of the trusty Catecismo Romano.

  3. Traductora says:

    There have been many catechisms in Spanish, but the most useful one for contemporary readers (that is, orthodox, in modern language and in a simple format) would probably be the Texto Nacional of 1958, written just before the deluge that was VII struck…

    It’s in a simple Q&A format, very similar to the Baltimore Catechism. It’s even available on-line at:
    http://www.mercaba.org/FICHAS/CEC/catecismo_grado_segundo.htm.

    Another basic book that I like is Doctrina y vida cristianas, by P. Domingo Lazaro, S.M. It went through several editions. The one I have is from 1923. I don’t think it’s available online, and in fact it seems to be available only through antiquarian book stores. I don’t believe there are any modern editions of it, although I could be wrong. It’s a little more elaborate and was directed at high school or college age readers and was extremely popular in its day. It’s still worth a read.

    I’m not familiar with the Latin American catechetical world, but prior to VII, many Latin American educators regularly used material from Spain so they might be the same or similar.

  4. Suburbanbanshee says:

    Yup, there’s tons of that stuff all over books.google.com. Lots of Spanish and Mexican libraries have digitized stuff online. Archive.org. Gallica. Hathi Trust.

    The main thing to know is that, if the books are older than the 1800’s, you would have to modernize the spelling. The vocabulary can be a little old, also.

  5. Suburbanbanshee says:

    Here’s an example from Google Books. My search terms were “sermones” and “Misa” (Mass). Ven. Luis de Granada is a famous guy.

    “Catecismo” brings up tons of stuff too. The biggest one is the multi-volume Gran Catecismo Catolico.

    The Spanish part of St. Peter Canisius’ trilingual Catechism is a lot shorter! (Trilingual to teach the kiddies Latin and Greek, with the familiar Castilian on the next page, along with the Greek transliterated into the Latin alphabet.)

    There are also Catholic journals online, like La Semana Catolica.

  6. Jesson says:

    There are sermon books in Spanish available in local and national libraries in Hispanophone countries. In my country, there used to be a distinction between a “sermón” (a long discourse pronounced during great feasts) and a “plática” (a short address pronounced on certain Sundays). Bishops took it upon themselves to publish books of “sermones” and “pláticas” for their priests.

    The Boletín Eclesiástico de Filipinas took over the printing of homilies afterwards. Below is an example of a sermon published in the Homiletics section of the BEF, intended for the First Sunday of Advent (falling on 27 November in 1960), prepared by Fray A. Robezo, O. P.

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    DOMINGO I DE ADVIENTO
    27 de noviembre de 1960
    Fr. A. Robezo, O. P.

    Solían pintar los antiguos la escena del juicio final en el muro de la salida del templo y en el pórtico de Ia entrada, para que fuese una elocuente predicación a los que salían y entraban en él, y les mantuviese vivo el recuerdo de aquel día tremendo, en que se han de escudriñar todas las conciencias. Es precisamente lo mismo que hace la Iglesia; Ella nos ha representado el juicio universal en el muro de nuestra conciencia, al terminar el año litúrgico el domingo anterior; y hoy, primer Domingo de Adviento, vuelve a reproducir la misma misteriosa escena en el pórtico del nuevo ano eclesiástico. La razón es, a nuestro entender, bien sencilla; ya que, según se prueba en filosofía, el fin es lo último que se consigue en el orden de la ejecución, pero debe ser lo primer que en el orden de la intención nos mueva a obrar, para que conozcamos bien de antemano a dónde nos dirigimos y no caminemos a obscuras; “finis est ultimus in exsecutione, sed primus in intentione.” Por eso, el domingo pasado que cerró el año eclesiástico, se nos pintó la terrorífica escena del juicio final, para indicarnos el termino real y palpable que algún día ha de venir, de la misma manera que ha llegado en realidad de verdad el fin del año con el último domingo después de Pentecostés; y hoy, que se abre el nuevo ciclo litúrgico con las semanas de Adviento, se nos representa de nuevo la misma escena del juicio universal, para recordarnos sabiamente que el termino ideal de la eternidad feliz, a que todos aspiramos, ha de inspirar y mover nuestras acciones durante todo el año eclesiástico, a fin de que estas acciones nos conduzcan seguros por el recto camino que lleva efectivamente a esa ansiada eternidad.

    Tema: Guiados pues por estas profundas enseñanzas evangélicas, pensemos hoy en la verdad y seriedad de nuestra eternidad.

    Verdad de nuestra eternidad. — Queramos o no queramos, pensemos o no pensemos en ello, es cierto y seguro que llevará un momento para cada uno de nosotros primero y para todo el mundo más tarde, en el que resonará la palabra del ángel del Apocalipsis: “Tempus non erit amplius”; se acabó el tiempo y empieza la eternidad, esa eternidad tan real, tan potestativa y tan inevitable. Nada hay más explícito en la Sagrada Escritura que la afirmación de esa eternidad, o por mejor decir, de esas dos eternidades: “Ibunt hi in supplicium aeternum, iusti autem in vitam aeternam” (Matth. 25, 46); “Iustitia eius manet in saeculum saeculi” (Psalm. 111, 3); “Quoniam in aeternum misericordia eius” (Psalm. 135, 1). Esta es la revelación que así confirma y esclarece la sospecha y la intención de nuestra razón frente a ese pavoroso problema de la eternidad.

    Y lo principal aquí es que Dios ha dejado al libre albedrio del hombre el elegir entre una u otra de esas dos eternidades. De una parte inmensos bienes, de la otra inmensos males; de un lado el Cielo eterno, de otro lado el Infierno sempiterno. ¿Cuál será nuestra suerte? La que nosotros queramos escoger; pero debemos saber que es imposible permanecer indiferentes, sin determinarnos a una u otra de esas suertes; “Reliquit Deus hominem in manu consilii sui . . . apposuit tibi aquam et ignem, ad quod volueris porrige manum tuam” (Eccli. 15, 14 et 17).

    Seriedad de nuestra eternidad. — Demostrada la innegable realidad de la eternidad, su tremenda seriedad se deduce fácilmente del triple aspecto que reviste por su inminente proximidad, por su angustiosa inseguridad y por su inmutable continuidad: pues, como las aguas de un torrente se dirigen al mar y nunca vuelven, así nuestros días corren presurosos hacia el mar de la eternidad y cada momento estamos más cerca de ella; y la razón es sencillamente porque hemos nacido para la eternidad, vivimos para la eternidad y moriremos para la eternidad; pero, ¿cuándo? y ¿para cuál de las dos?; en medio de tanta incertidumbre, una cosa es segurísima, y es la inmutabilidad de ambas eternidades; nadie muere más que una sola vez, y en esa única ocasión se decidirá su suerte eterna; el que acierte, acertó para siempre; el que se equivoque, jamás podrá rectificar su yerro; “Ibit homo in domum aeternitatis suae” (Eccl., 12, 5).

    La consecuencia inmediata de todo esto para nosotros debe ser el buen empleo del tiempo, que se nos ha dado para ganar con él la eternidad; “Tempus tantum valet quantum Deus,” decía San Bernardo. Nada hay, pues, más precioso que el tiempo; y nada hay más irreparable que la pérdida del tiempo. Por eso, hemos de pensar hoy sobre nuestro pasado y llorar el tiempo perdido miserablemente, esforzándonos en resarcirlo con nuestras buenas obras; con relación al presente, debemos aprovechar todos los instantes que Dios nos conceda de vida, procurando hacer siempre el Bien con perfecta rectitud de intención, según la exhortación de San Pablo: “Dum tempus habemus, operemur bonum” (Galat. 6, 10); finalmente por lo que toca al porvenir, tomemos de antemano nuestras precauciones y no obremos como los insensatos, que no saben cómo matar el tiempo, ni menos como los necios, que todo lo confían a un mañana, que no existe.

    Conclusión: En el viaje que todos estamos realizando hacia la eternidad, solamente llevamos billete de ida, ninguno lo lleva de vuelta; y es porque donde el tren nos deje, allí quedaremos para siempre. Teniendo pues en cuenta esta profunda verdad, nuestra vida sobre la tierra no tiene otra razón de ser ni otra finalidad que la de prepararnos para la vida eterna; ya que todos somos huéspedes acá en el mundo y peregrinos, que vamos caminando hacia nuestra eternidad, que es la realidad más cierta y seria, digna por tanto de ser continuamente meditada. No tiene pues mucha importancia ser feliz o desgraciado en esta vida, estar sano o estar enfermo, morir viejo o morir joven; porque al fin de cuentas todo ha de pasar como una exhalación. En cambio el problema de nuestra salvación es sin duda alguna el problema más importante y más transcendental, pues es el problema de la eternidad:

    Lo que pasa con el tiempo
    no es gran bien, ni es grande mal;
    lo que es grande es lo que dura
    por toda la eternidad.

    ——————————–

    As for catechisms, plenary councils usually required the publication of an approved general Catechism, but it is more common in the Spanish world to have approved catechisms published by learned priests, doctors, layfolk, etc., such as the following authored by Saint Anthony Mary Claret: https://books.google.com.ph/books?id=Nf79O2z0FGUC.

  7. ususantiquor says:

    We have attended the TLM at San Felipe Chapel in Los Angeles. This is a hispanic community with wonderful priests. I am guessing they would be good people to ask. http://www.olghammel.org/san-felipe-mission.html

  8. JudithMaria says:

    Fr. Jonathan Romanoski, FSSP, has many catechetical talks on YouTube in Spanish. I think the FSSP foundation in Guadalajara (FSSPMexico.mx) would be an excellent source for other materials.
    ¡Viva Cristo Rey!

  9. Suburbanbanshee says:

    I’m glad that St. Antonio Maria Claret was mentioned. He put out tons of good books and was known for his sermons. He has a multi-volume book of “Sermones de Mision”, for example.

    I know a lot of people know this… but old European books tend to have their tables of content in the back.

  10. Moro says:

    I found this resources of online Catholic books in Spanish http://www.traditionalcatholic.co/libros-catolicos-gratis/

    Honestly, I don’t think there is that much, despite the number of Catholic Spanish speakers. I generally find that there are more TLM devotees in historically Protestant Countries like Germany, UK, and the US than traditionally Catholic ones like Spain, Italy, and Poland. My theory is that in such countries they are more likely to notice the resemblance between the Novus Ordo and Protestant Services. I lived in Barcelona for two years and the local TLM Chapel had a small group of people. It was a wonderful bunch but most of the missals were printed pre-VII. The ICKSP parish in Madrid was similarly small compared to many TLMs I’ve been to in the US, UK, and Germany. However, as more and more people are exposed to the TLM, it’s popularity increases.

  11. Elizium23 says:

    Full Masses and parts thereof, including homilies, are available from St. Catherine of Siena parish in the Diocese of Phoenix. YouTube link to recent homily.

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